sábado, 14 de enero de 2023

 LA DIFÍCIL TAREA DE ESCRIBIR

Llevo horas detenido ante el papel, con mi pluma preferida en la mano. Noto que la tinta se reseca y cada vez que intento trazar una palabra, he de rascar el plumín contra el papel varias veces. Sin darme cuenta. La rascadura del plumín contra el papel se produce siempre en el mismo sitio, para que la tinta fluya. Se ha roto el papel. ¿se habrá roto la magia de escribir también?

Alguien muy culto me dijo el otro día una frase, que cuando menos, me ha dejado desconcertado. Su reflexión fue: “ya está todo escrito”. Me pareció más que una reflexión, una sentencia.

De pronto recordé, otros tiempos en los que me producía como fotógrafo. Pertenecía a una cuadrilla de fotógrafos, que estudiábamos las tendencias de la fotografía y a los autores más representativos. Pensábamos que jamás podríamos llegar a su nivel. Alguien entonces dijo: “ya está todo hecho”.

Con el tiempo he visto que ambos postulados son totalmente falsos. Igual pasa con los avances tecnológicos, parece estar todo inventado ya, pero nada más lejos de la realidad. De no ser así, habría llegado la humanidad a su máximo nivel de desarrollo, y podríamos dedicarnos a la vida contemplativa.

Empaparse de lectura ajena es bueno, que digo es necesario, sin embargo, cuando profundizas mucho en asuntos concretos, al final declinas poner palabras seguidas formando frases al alcance de todos, porque tienes la sensación, que mi erudito colega me decía a menudo: “ya está todo escrito”.

Por mi parte he decidido dejar de leer durante un tiempo, y tratar de olvidar lo que escribió ese autor o esa autora. De este modo podré expresar libremente aquello que se me ocurra o lo que piense, con la esperanza de que no lo hayan escrito otras personas con mucha más habilidad o destreza que yo.

Con esa actitud os remito estos “podcast”, que tan solo pretenden haceros pasar un rato agradable, También sé que perderéis un par de minutos de vuestras vidas y de vuestras tareas cotidianas al escucharlos.

Por mi parte, me siento orgulloso de los amigos y amigas que tengo y de todas las personas, que son capaces de dar un clik en mi canal de YouTube y tragarse el “podcast” completo. Ni que decir tiene, que si además de escucharlo, tenéis tiempo de dar un like o hacer un comentario, el ánimo sube, y, aun cuando se corra el riesgo de repetirse, siempre estaré pensando en vosotros y en vosotras.

También podrás escucharlo en:  https://youtu.be/uVrYyzowZag  

 

LA GRIETA

Me llamó repentinamente la atención. Me quedé observando un buen rato, y su velocidad era extremadamente lenta, cosa poco común.

Su color y su tamaño me indicaban que algo fuera de lo habitual la había llevado hasta mí casa. Me acerqué, todo lo que pude, ella permanecía inmóvil.

Supuse que era una estrategia para hacerme creer que era inofensiva o que estaba ya sin vida. Tal como hacen los ratones en ocasiones, en presencia de un gato cazador

Tomé una aguja de calceta y con cierto canguelo, la toqué suavemente, Nada no reaccionaba. Entonces le di un toque más enérgico y lentamente comenzó a caminar.

No podía creer lo que estaban viendo mis ojos se trataba de una araña Macrothele calpeiana, vulgarmente llamada araña toro. Es una araña de gran tamaño, de color negro. Acojona cuando la ves. No es frecuente encontrarla en viviendas y además es una especie protegida, con lo cual, nada de coger la zapatilla.

La seguí con la vista durante un largo rato. De pronto se paró ante una gran grieta en la pared. La grieta que se había formado años atrás y que siempre me propuse arreglar.

 La grieta era el lugar preferido donde descansaban mis ojos mientras mi cerebro meditaba y pensaba en miles de cosas. Solía mirarla fijamente durante horas y prometí taparla mil veces mil.

Los expertos en grietas no se ponían de acuerdo en cuál sería el remedio más eficaz y duradero para anular la grieta en la pared. Unos apostaban por el aguaplast masilla, otros, por el aguaplast fibra, algunos decían que lo mejor era agrandar la grieta, ponerle una venda y sobre ésta, una buena capa de aguaplast. Hubo quién me aconsejó derribar el tabique y hacerlo nuevo ya que su teoría era que, si la grieta era estructural, por mucho empeño que pusiera en taparla, volvería a salir.

La puta grieta que nunca cerré, se comportaba como esas heridas del corazón que tanto tardan en cicatrizar y que, en ocasiones, después de haberse cerrado, una chispa de no sé qué, las vuelve a abrir, mostrándose más grande y más sangrienta si cabe, que cuando se produjo su cuchillada mortal.

A fin de cuentas, para qué tapar la grieta, si gracias a ella me han venido tantos y tantos pensamientos y recuerdos, incluso este podcast que estáis oyendo, no solo lleva su nombre sino también su autoría. La tengo muy vista, pero nos hacemos compañía, nos miramos durante horas, nos pensamos y además le ha servido de refugio provisional a la araña toro, que jamás hubiera visto de no ser por la grieta en la que se refugió.

También puedes escucharlo en:  https://youtu.be/6EzePQIjKLQ

 

viernes, 6 de enero de 2023

                            ANUNCIOS POR PALABRAS

 

Después que ella desapareciese de mi vida para siempre, advertí que nada tenía sentido. Mi existencia se convirtió en un infierno, mayor si cabe que cuando estaba con ella. Nuestra relación era muy complicada.

No podía conciliar el sueño, apenas dormía un par de horas al día, aunque después, a lo largo de la jornada, dormitaba en cualquier esquina de la casa. Dejé de hacer comidas y me alimentaba de las tapas que daban en los bares. Solamente salía de casa a la hora de comer para ponerme ciego de vinos. en menos de un mes engorde 6 kilos.

Apenas podía articular palabra, mi voz no tenía consistencia y eso era debido a que no hablaba con nadie. Tan solo había una cosa que no me costaba trabajo hacer: quedarme mirando a la pared de enfrente de mi cama durante horas intentando dejar mi mente en blanco, sin pensar en nada.

Al caer la noche, todos los fantasmas de mi mente se volvían a reunir para recordarme lo desgraciado y solo que me sentía.

Un día puse un anuncio por dentro del cristal de mi coche, por ver si mi suerte cambiaba. “Hombre de 55 años. Divorciado. Busca una mujer con fines matrimoniales”. Añadí mi teléfono.

En poco tiempo empecé a recibir llamadas de todo tipo. Acudí a todas las citas. Mujeres jóvenes, viejas, altas, bajas, guapas, feas, gordas, delgadas… Recibí 25 citas en tan solo 15 días.

Las mujeres que me llamaban, poco querían saber de matrimonio ni de relaciones serias. Con todas ellas tuve que rendir cuentas íntimas. Yo ya no estaba para esos circos y se me notaba demasiado acabado, aunque confieso que la cosa tenía su gracia.

Maruja, una mujer de 50 años, lozana, saludable, guapa, soltera, me sorprendió: ¿Qué tal el tema sexual? Le pregunté. Ella me respondió muy escueto: no sé, no lo he probado nunca.

Fui directo a por ella, con mucho interés, a fin de cuentas, nunca había estado con alguien así.

Fuimos de beso en beso y de revolcón en revolcón. Poco a poco fuimos quedándonos sin ropa. Me pareció que mis problemas empezaban a disiparse por momentos. Ya sabéis un clavo quita otro clavo. Empecé a creer que mi suerte estaba cambiando.

Estaba de espaldas a mí cuando por fin pude quitarle el tanga. Mis manos fueron directas a su zona íntima. Algo duro y grande entre sus piernas. Me quedé paralizado, congelado. Maruja se volvió sobre mí y lenta pero inevitablemente, se encargó de llevarme al cielo.

Nunca volveré a anunciar mis necesidades y menos aún tendré una nueva cita, sin antes ver las credenciales de las candidatas. todas sus credenciales.

También puedes escucharlo en:  https://youtu.be/bTPhYz1ycZw