CARRETERA SOLITARIA
La carretera se desliza entre sombras violetas,
mientras las luces tenues la acarician con destellos dorados.
Susurran promesas de viajes inciertos,
dibujando senderos que se pierden en la penumbra.
Los postes de luz parpadean con un pulso cansado,
como estrellas olvidadas en la orilla del asfalto.
Sus halos desvanecen la oscuridad apenas un instante,
dejando tras de sí un rastro de penumbra y nostalgia.
El anochecer se derrama en la piel del camino,
tiñéndolo de ocres y sombras danzantes.
El viento murmura secretos entre los árboles,
ecos de historias que nadie recuerda.
Y en la distancia, más allá del último resplandor,
la carretera se pierde en su propio silencio.
Un horizonte de luces que mueren despacio,
una senda que espera sin nombre ni prisa.
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