domingo, 30 de noviembre de 2025

 NO ESTÁS SOLA

Hay momentos en que la soledad cae pesada, como un manto gris que apaga el mundo.

Se posa en los hombros y respira lenta, sin prisa, recordando cada vacío. Y uno siente que el silencio es demasiado ancho, demasiado profundo, demasiado propio.

Esa soledad parece un enemigo invencible, una sombra que se estira detrás de cada pensamiento, susurrando melancolías, arrastrando recuerdos que pesan como piedras atadas al pecho.

Pero incluso cuando la tristeza cubre los días y la depresión aprieta la garganta con manos invisibles, hay un hilo de luz que no se rompe: la certeza de que no estás sola, aunque el mundo parezca apagado.

Porque estás en el corazón de muchas personas, personas que te llevan en su mente a todas horas, que desean para ti caminos suaves, respiros largos, y un mañana que te abrace con calma.

En los momentos de angustia, cuando el miedo se instala, cuando la habitación se vuelve pequeña o un hospital te encierra, acuérdate: hay presencias silenciosas acompañándote, energías que viajan hacia ti para sostenerte, incluso a distancia.

No estás sola. Recuerda quién es el enemigo y quién es el amigo; recuerda también a quienes te quieren de verdad, aquellos cuyo cariño no se deshace con el viento ni con el tiempo.

Porque el amor real no vive en palabras bonitas ni en gestos que se consumen rápido. El amor verdadero está en las acciones pequeñas y constantes, esas que, sin ruido, construyen un refugio donde puedes respirar.

Así que levántate, aun con las heridas abiertas. Lámelas con paciencia, como quien cuida de un animal herido. Y mientras caminas, recuerda: hay quienes te acompañan, quienes te sostienen con su energía en tus horas más difíciles. Nunca, nunca has estado sola

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