viernes, 28 de noviembre de 2025

 

CONTRA EL OLVIDO Y EL REGRESO DEL FASCISMO

Olvidamos demasiado pronto.

Olvidamos que el fascismo persiguió, torturó, desapareció, silenció.
Olvidamos que hubo gritos en las cárceles, libros quemados, ideas prohibidas, cuerpos tirados en cunetas.

Olvidamos que las libertades se conquistaron con sangre, con huelgas, con valentía.

Hoy, mientras las derechas avanzan disfrazadas de modernidad, lo que está en juego es exactamente lo mismo:

Libertad, justicia, derechos. Dignidad.

El fascismo de ayer hoy viste de traje, sonríe en televisión, se presenta como "sentido común".

Pero detrás de sus palabras pulidas está la misma agenda:
Recortes, represión, odio al diferente, desprecio a lo público, criminalización del pobre.

No es nuevo. Ya lo vimos. Ya lo vivimos.

Hoy, en países como Argentina, vemos cómo el discurso reaccionario se convierte en política de Estado.

Los derechos retroceden. La miseria avanza. El autoritarismo se normaliza.
¿Vamos a permitir lo mismo aquí?
¿Vamos a avalar con nuestro voto a quienes se burlan del feminismo, de los sindicatos, de los jóvenes, de los mayores?

La clase trabajadora no puede aliarse con sus verdugos.
Las mujeres no pueden entregar sus conquistas a quienes las niegan.
Los jóvenes no pueden hipotecar su futuro por un puñado de mentiras.
Los pensionistas no pueden volver a tiempos donde sobrevivir era una lucha diaria.

No hay excusas. No hay inocencia en el olvido.

Quien vota a la derecha ya sabe lo que vota.
Y quien lo hace, no puede arrepentirse después como si no lo hubiera sabido.

Porque cuando los derechos desaparecen, ya es tarde para lamentos.
La historia no se borra. Pero puede repetirse.
Y esta vez, si vuelve el fascismo,

no será porque llegó solo: será porque lo dejamos entrar.

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